Esta espectacular raza anglosajona tiene sus orígenes en Gran Bretaña, más exactamente en la isla de Jersey en pleno Canal de la Mancha, empero algunos científicos creen que su descendencia está relacionada con unos bovinos originarios de Normandía. La raza con grandes propiedades e ideal en lechería fue registrada como casta diferenciada por allá en 1700. Dentro de los datos que rodean la historia de este linaje está aquella ley emanada en 1789 que prohibió la importación de vacas o toros a la gélida isla de Jersey porque la idea era sostener la pureza de la raza. Caso opuesto la venta de ejemplares y material genético resultó un magnífico negocio para los criadores de esa llevable zona insular europea.
Igual es recordado el episodio de las vacas Jersey que no pagaban tributos de importación cuando eran llevadas de la isla a Reino Unido, medida que motivo el envío de ganado criado en Francia a Jersey para transportarlo a Inglaterra con lo cual se evadían los tributos franceses, sin embargo, la jugada no fue sana porque llegaron ganados bajos de calidad que castigó el precio de manera automática y les quitó prestigio a los vacunos de Jersey.
Al impedir las importaciones llevó a mejores precios, una estabilización razonable que redundó en un programa de reproducción controlado y vigilado por científicos. La raza lleva a evocar el trabajo de Sir John Couteur quien adelantó estudios sobre reproducción selectiva, dinámica importante que sentó las bases de la Real Sociedad de Agricultura y Horticultura de Jersey en 1833, tiempos en los que la raza mostraba mayor variación ya que se tenía animales de tonalidad marrón oscuro, blancos y azul grisáceo, pero los ejemplares de mayor precio en el mercado era el marrón y por ello se trabajó muy fuerte para destacar dicha particularidad.
El tema avanzó y ya en 1910 la isla de Jersey exportó más de mil vacunos de la raza local a Estados Unidos, cifra anual que paulatinamente iba creciendo, un ganado de tan generosas condiciones en adaptabilidad y productividad que se afianzó como el linaje lechero que muestra el más formidable repunte y desarrollo.
Hoy el mundo de la lechería recuerda la raza como una historia irrepetible en castas y con las Jersey se tienen verdaderos íconos de la raza, Brown Bessie, gran campeona en producción de leche de calidad con alto contenido graso, rendimientos que deslumbraron en Chicago y desde luego Elsie, vaca célebre por ser la mascota de los derivados lácteos Borden, su cara era impresa en empaques de queso, tarros de leche consensada y en las botellas de leche Eagle.
La raza Jersey hace parte del Bos primigenius taurus, un ganado comparativamente pequeño ya que las vacas adultas alcanzan un peso que oscila entre los 360 y los 540 kilos, pero produce más leche que otras castas bovinas al analizar la unidad de pesos corporal. Esa condición obedeced a la elevada capacidad de conversión de pasturas, suplementos o alimentos a leche, sin duda una raza muy superior y eficiente en especialidad lechera.
Por otro lado, los toros son igualmente de baja talla puesto que pesan entre 540 a 820 kilos, contrario a las hembras estos machos son altamente temperamentales y generalmente belicosos, una condición que hace sumamente complejo su manejo en encierro o aislamiento.
La raza Jersey en particular es muy hermosa y por su tamaño pequeño y mansedumbre ha sido llevada a criaderos exclusivos de gente muy adinerada como empresarios y príncipes que las han tenido como originales mascotas.
Las vacas y toros Jersey llegaron a Colombia a finales de la década de los 70 y en el inicio de los complejos años 80 cuando el señor Santiago Vélez Garcés importó los primeros ejemplares que fueron expuestos en Agroexpo versión 1983, importante vitrina del campo en Bogotá organizada por Corferias. Esta primera compra de animales Jersey en suelo estadounidense motivo la cría en diferentes fincas y condujo a la fundación de Asojersey en 1982.
El hijo del gran pionero Juan Santiago Vélez igual estuvo en esos instantes fundacionales en los que el ganado Jersey aportaba leche con tremendos rendimientos y con una calidad medida en grasa y sólidos que maravillaba, momentos de apuesta, propósito, dedicación, compromiso e institucionalidad en torno a una estirpe. Cabe anotar que Juan Santiago Vélez y su familia introdujeron igualmente la raza Brahman, acredita experiencia en la actividad ganadera especializada en leche, así como en manejo de razas sostenibles y tecnológicamente llevadas. En Estados Unidos es todo un paradigma del sector agropecuario y la transformación en vista que lideró reconocidas empresas productoras de lácteos.
En charla con Diariolaeconomia.com, la Directora Ejecutiva de la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Jersey, Asojersey, Liliana Quevedo Soto, afirmó que la raza es no solamente versátil sino rentable y de reconocida adaptabilidad, seguramente el mejor caballo de batalla en el ámbito lechero porque es igualmente rústica y eficiente para las pasturas locales y las distintas zonas geográficas del país en donde se acopla a la perfección y prospera visiblemente con lo cual crecen los núcleos genéticos de la estirpe.
Claramente, dijo la directiva, la raza Jersey ha dado excelentes resultados en cruzamiento, ejemplo de ello el por siempre Jerhol una muy buena mezcla con Holstein perfecta para la producción de leche ya que se logra una espectacular proporción entre la cantidad lechera de la hembra Holstein con la calidad de sólidos, grasa y proteína de la Jersey, una obtención que mejora atributos con buenas experiencias en laderas, partos relativamente descomplicados y demandante de mejores espacios o medios que la Jersey pura en trópico bajo.
“Las vacas Jerhol tienen una muy buena producción, pero también muestran eficiencia y versatilidad también en zonas de clima medio. Ahora la raza es parte importante en los cruzamientos para climas cálidos con razas Bos indicus o cebuinos, en especial Brahman, Gyr, Guzerat y Red Sindhi, ejercicios genéticos que facilitan la creación de hatos lecheros en trópico bajo, en climas adversos, con garrapatas, humedad y difícil acceso en su manejo, unos cruces rendidores y totalmente adecuados”, afirmó Liliana Quevedo Soto.
En cruces, explicó la conocedora, hay una raza posicionada como la Girolanda que ha tenido más tiempo en estudio, análisis y fortaleza, un trabajo muy bien encaminado desde Brasil, pero que eventualmente podría encontrar competencia sana al cruzar Gyr con Jersey, raza que tiene la fortaleza como quedó ratificado en la Costa Norte con Gyr y Brahman, una apuesta de grandes resultados en las lecherías de clima muy cálido.
Según el control lechero, en Colombia una vaca Jersey produce entre 18 y 20 litros en producción constante, recordando que eso que potencia la leche de la raza son los sólidos totales, la grasa y la proteína en donde hay números que atraen e importan a la hora de hacer transformación láctea porque en una industria de derivados se necesitará menos cantidad de leche con esas características para elaborar quesos, yogures y otras obtenciones.
Por su mansedumbre, añadió la Directora Ejecutiva de Asojersey, es muy fácil crear hatos lecheros con menor cantidad de personas para manejo y quehaceres diarios del núcleo productivo, una eficiencia expresada también en su peso y volumen porque son animales de talla media que no van a superar los 550 kilos de pesos, evitando así el pisoteo y permitiendo manejo y ordeño de más animales por hectárea, una actividad que optimiza los resultados sobre todo porque transforman muy bien sus consumos alimenticios, permitiendo la calidad de leche que se necesita para un buen procesamiento.
En Colombia se han logrado machos que no superan los 600 kilos, aunque en la raza se pueden encontrar animales de mayor peso, un logro que permite la ceba de mayores animales por hectárea.
Asojersey tiene a su haber el registro y cuenta con el aval del ministerio de Agricultura para llevar no solamente el control sino los libros genealógicos de la raza en Colombia para determinar pureza y avance.
En una reunión de Junta Directiva en el que se presentó el informe cuantitativo se determinó que en Colombia hay alrededor de 1.200 registros anuales emitidos para la raza pura, un asunto que involucra solamente hembras, pero al sumar el hato con Jersey el número alcanza los 10.000 animales, un a población pequeña que irá creciendo poco a poco, pero que da la certeza del trabajo realizado a nivel nacional durante los 42 años que lleva la asociación en el territorio pues fue creada el 30 de marzo de 1982 como se apuntó al inicio de esta nota.
En esas más de cuatro décadas ha habido una labor encomiable en donde resueltamente ha habido una defensa permanente por una raza noble, rendidora y rentable. En un comienzo, recordó Quevedo Soto, hubo hatos puros, netamente Jersey, sin embargo, apuntó, hay que resaltar el trabajo que realizaron los pioneros de la raza en el país, entre ellos Santiago Vélez que trajo animales desde Estados Unidos para luego llevarlos a Villavicencio, demostrando calidad y cualidad de la estirpe, así como su adaptación al medio dando origen a unos núcleos en la capital del departamento del Meta, núcleos y asociados que aún siguen vigentes a pesar del fallecimiento de don Santiago, asunto que bien vale la pena resaltar.
Asojersey, comentó la vocera, tiene asimismo afiliados en el Valle del Cauca, los Santanderes y en zonas donde el clima es bastante complejo, pero en donde se puede decir que hay animales de la raza pura mostrando en esas regiones un comportamiento excepcional. Un santuario para este linaje son departamentos como Cundinamarca y Antioquia, por clima quizás Boyacá. Tan es así que el gran grupo de asociados a Asojersey prácticamente se divide en dos capítulos, Cundinamarca y Antioquia, departamentos en los que se concentra el mayor número de criadores y vinculados.
Hay representantes de la raza en predios de Boyacá, Nariño, Cauca, Eje Cafetero y Costa Atlántica en donde los animales se registran por cruzamiento, tendencia que crecerá en línea con el dinámico ritmo del mercado en donde hay una oferta más amplia por la calidad de productos matizados notoriamente por atributo y con un valor agregado que se puede aprovechar porque se está hablando de leche diferenciada para derivados también diferenciados.
“Los núcleos que están en las zonas altas, verbigracia, Cundinamarca y Antioquia, obviamente se abrirán a multiplicar esa genética en diferentes zonas”, declaró la muy amable Liliana Quevedo Soto.
Muchos hablan de buenos logros en leche con cruzamientos hechos a partir de cebuinos, pero un estudio hecho en Texas demostró que la carne del Jersey tiene calidad, sabor, terneza y marmoleo, un producto excepcional, algo así como una calidad máxima en cárnicos en un bovino pequeño de bajo canal, pero que con hibridación adecuada y mejoramiento puede alcanzarse un producto Premium que se puede estar llevando al mercado, una oferta que nadie está explorando ni trabajando pues la gente que cría Jersey está focalizada en producción de leche y su transformación.
Hay opciones para producir leche de excelentes condiciones, pero igual carne con grandes particularidades, se puede hablar de Nelore y otras, aunque para Liliana Quevedo todas las razas, más allá del propósito que se busque, son buenas. Muchas veces, aseveró, son los humanos dedicados a la ganadería que al tratar de adaptar un raza determinada la hecha a perder porque no todos los bovinos son cercanos al frío máximo o al estrés calórico, hay estirpes que se amoldan a climas inclementes con dificultades sanitarias consecuencia de parásitos y otros aspectos, pero hay otros que no lo logran, sencillamente padecen el cambio hasta que mueren porque pasan del frío extremo a calores y climas malsanos, lo lamentable además del deceso del vacuno es que algunos dicen que todo sucedió por que la raza es mala y ello invita a despertar un poco más de conciencia en los ganaderos para determinar que tipo de castas son las que se adaptan mejor a los entornos y que razas pueden rendir de manera importante en las haciendas porque los núcleos nunca serán los mismos así estén ubicados en la misma vereda o eje productivo. Todo, insistió, es darle buen manejo a las fincas de cada criador como ente único, mezclar razas rendidoras y alcanzar el vigor híbrido.
El hato Jersey en Colombia por volumen tiene un empate técnico entre Cundinamarca y Antioquia porque está la hacienda Albania que representa el grupo más amplio de la población Jersey en Cundinamarca y está en Antioquia la representación de Roger Martens Kuck con la hacienda Araucaima.
La Jersey, apuntó Liliana Quevedo Soto, por su caracterización racial llama mucho la atención y dijo que es una vaca con una expresión muy llamativa de fenotipo, lo que impacta como primera medida, en segundo lugar enamora su mansedumbre porque cuando el ganadero y sus colaboradores entran a un potrero y pueden trabajar de la mejor manera, el ejercicio parte la diferencia ostensiblemente en las lecherías, un factor nada inferior que ha permitido crecer a lo cual se suma la adaptabilidad y rusticidad de los bonitos bovinos.
Al hacer un repaso por la raza Jersey en Colombia la experta recalcó que se trata de un animal perfectamente adaptado al medio, a su crianza y a las condiciones que le lleguen, guerreando en el entorno como si fuera colombiana, una aptitud que dice por qué tiene tan buena producción.
Es impresionante lo que pasa en Colombia con un vacuno que vino de una isla ubicada entre Inglaterra y Francia, generalmente templada, por periodos helada, nublada y con lluvias dispersas que suele cambiar al final de cada tarde, el Jersey soportó y soporta temperaturas bajas, casi polares en meses muy particulares como enero y febrero en donde el frío alcanza niveles elevados. El núcleo que estuvo cerrado, tal cual se detalló, en el siglo XVII tuvo una estricta selección que le permitió evolucionar de la mejor manera, conservando unos genes muy específicos que luego fueron de la isla a Nueva Zelanda, Dinamarca, Estados Unidos, Canadá y Costa Rica, luego bajo al hemisferio sur americano siendo Colombia un lugar en donde las vacas Jersey se adaptaron a la perfección dando leche de calidad y colaborando inmensamente en los hatos lecheros.
El trabajo de la ganadería, indicó Quevedo Soto, lleva implícita la pasión y eso quedó demostrado en Estados Unidos en donde cada raza y cada cruce fue hecho a la perfección, un país que le metió corazón al tema para forjar las cosas de la mejor manera, en Colombia ha pasado lo mismo, quizás sin mucha eficiencia en el tema económico por momentos, pero si dejando todo en las fincas por lo que se ama de verdad.
Cambio climático, desafiante, pero llevable
El tema sanitario per se, es bastante complejo porque a juicio de la Directora Ejecutiva de Asojersey siempre se va a tener un enemigo, el que sea, pero hostil y adverso al final del ejercicio, de todas maneras y ante las permanentes amenazas, hoy agudizadas con el cambio climático ha habido un trabajo bastante dedicado de los ganaderos colombianos en diferentes zonas y distintas razas. Las diferentes situaciones llevaron a que el criador nacional le pudiera encontrar el cambio al dolor de cabeza, encontrando con tozudez la manera de mejorar e implementar nuevas herramientas, luego todos los ganaderos han sido muy abiertos a los nuevos instrumentos para darle sostenibilidad a la cría de bovinos, igual a capacitarse y actualizarse para evitar un declive sino caso opuesto para hallar las soluciones a los diferentes contratiempos.
Respecto al cambio climático, acentuó, el ganadero colombiano está muy bien preparado con alimentos, ensilajes y manejo de henos y muchas otras opciones lo que incluye suplementos y comidas con fibra y altos contenidos de líquido como el nopal, luego hay una oferta muy amplia lo cual permite contrarrestar circunstancias extremas.
Es oportuno decir que la raza Jersey en medio de su ideal adaptación al suelo colombiano es resistente a los ectoparásitos, una facultad que ha fortalecido a los ganaderos porque ha permitido que los logros sobre la base de los rendimientos sigan vigentes.
Si bien es cierto, el trópico es retador para la agricultura y la ganadería, Colombia ha logrado unos estándares muy altos en calidad de leche y carne, productos con alto reconocimiento en los compradores internacionales, todo por el trabajo hecho con la mayor disciplina en las distintas razas, pero unidos y precisamente esa alianza ha resultado vital porque el gremio se ha venido articulando, asunto que no se veía anteriormente.
“Hace mucho tiempo era mal visto que los criadores de Holstein, los de Ayrshire, Pardo Suizo, Normando y Jersey se hablaran, que entre las instituciones ganaderas hubiese diálogo y espacios de fortalecimiento. Desde ese cambio de mentalidad, cuando se empezó a trabajar en equipo, al amparo de la gremialidad y de la mano, fue factible abrir muchas posibilidades y creo que ese posicionamiento y esa unión gremial ha permitido que grandes agrupaciones como la Asociación Nacional de Productores de Leche, Analac, esté muy bien reputada al igual que la Unión Nacional de Asociaciones Ganaderas Colombianas, Unaga, que están recogiendo los frutos de todo el trabajo que se ha estado haciendo por años, pero fortaleciéndonos cada vez más y es espacio ha sido de labor y entrega en unidad gremial, de un paso a paso lento, pero seguro y con muy buenos reductos”, subrayó Liliana Quevedo Soto.
A estas alturas del año cuando empieza a expirar diciembre y el país se apresta a recibir el 2026 hay meses históricamente de alto riesgo por heladas como enero, febrero y marzo en donde las temperaturas suelen ser muy altas en la mañana, pero extremadamente frías en las noches y madrugadas, quemando pastos, y causando daños considerables en cultivos de papa y otras siembras de las partes altas de las cordilleras. Los años ha mostrado que son momentos duros en donde hay pérdidas y alteración en los precios que generalmente ayudan a los transformadores.
En interpretación de la versada, es un tema bastante difícil y complejo que demanda cautela y manejo casi que quirúrgico en donde no basta con los trabajos de los ganaderos sino que se necesita también la ayuda del gobierno para revisar temas de precios, de compras al productor primario porque si bien existe una resolución, ojalá fuera mejor analizada y acorde con todo lo que hace e invierte el ganadero en campo, un trabajo silencioso que lleva leche, quesos, mantequilla, dulces, kumis, yogurt y otras ofertas provenientes de la leche a la mesa de los colombianos, pero sin que nadie sepa del trasfondo de lo que hay, con desconocimiento de lo que pasa en una lechería, sector en donde más del 80 por ciento de ordeñadoras son mujeres rurales, en donde hay niños aprendiendo de cuidados y manejo del ganado lechero para garantizar el relevo generacional, toda una dinámica en donde hay productores y trabajadores generando esa dinámica de trabajo para que día a día lleguen los productos a los hogares, pero tristemente, deploró, se está acabando el campo, un problema muy grande porque el tema de precios se puede regular, de hecho se ha trabajado en eso desde hace años, pero quizás lo más importante y apremiante hoy es el relevo generacional, el gran dolor de cabeza porque no hay gente en el campo para cumplir tanto con las lecherías, las ganaderías de carne así como con la agricultura.
Esa coyuntura lleva a un trabajo al unísono en donde se empiece a tocar puertas y a mirar que se hace y de qué manera se puede reactivar el sector rural productivo, desde 2019 hay en Asojersey un programa llamado “Jóvenes Jersey”, que trata de llegar a los hijos de los mayordomos, de los habitantes de veredas y municipios, igual en colegios y universidades contando todo lo que hay en el campo, no solo platicando de la raza Jersey, tampoco enfatizando en lechería, sino diciendo qué se puede hacer, qué oficios hay, cuantos productos se pueden producir y de qué manera se puede aportar desde sembrar un árbol y cuidarlo, de igual manera se cuidan los recursos y el medio ambiente, toda una formación académica que permite seguir siendo un planeta con miras a seguir adelante desde el campo, la gran preocupación de todos.
Colombiano consume leche colombiana y sus derivados
Una cosa es muy cierta, con los vientos de globalización amen de la propensión a cerrar los países con medidas como las adoptadas por estados Unidos, pero conjuradas por el relieve de otras economías como China, Europa, la propia región y todo un entorno de multipolaridad, se hace urgente crear conciencia colectiva para que el nacido en Colombia compre productos nacionales, producidos en la tierra, cargados de sabor, calidad, inocuidad y salud, es necesario darle vida a la vida campesina y eso se logra llevando a casa leche colombiana, agricultura local y derivados lácteos de marcas domésticas, nada extranjero que como dice el tema musical es caro y no sabe a bueno, la moda es Colombia que seguirá siendo una tendencia, un lugar de tierras fértiles y pasturas interminables en donde se crían los mejores ganados.
Muchos hablan de Nueva Zelanda, de Estados Unidos y otras latitudes, pero lo cierto es que cuando hay productos de calidad y una transformación a la altura de los consumidores, el nacido en el terruño colombiano seguirá buscando sus marcas y productos, el colombiano es altamente exigente y no se inclina fácilmente por elaboraciones foráneas que no conoce y en donde hay duda de su obtención.
La meta de Asojersey va igual por esa ruta, generar conciencia del producto nacional, salvar el campo con compras colombianas, razón por la cual puso a circular una manilla que dice “Yo tomo leche nacional”, un programa de fomento al consumo de la asociación, trabajo que hacen tres asociaciones que siempre se han unido para alcanzar metas en consumo, Asoholstein, Ayrshire de Colombia y Asojersey. En cada evento las manillas son repartidas haciendo la respectiva invitación a consumir leche colombiana, a comprar productos nacionales aprovechando que hay una oferta enorme debido a que Colombia cuenta con unas cuencas lecheras fuertemente importantes y unos ganaderos muy comprometidos para entregar productos de calidad.
“Por ejemplo en Jersey también tenemos algunos de nuestros asociados transformando ese producto porque como la raza está en diferentes zonas estamos muy dispuestos para ofrecer un producto grande de todos los afiliados, pero si tenemos ganaderos de leche procesando y sacando productos imperdibles como yogurt griego, arequipe, helados, quesos madurados, quesos frescos, con hierbas y un portafolio suficientemente amplio en calidad colombiana, luego no hay excusa para no comprarle al país, tenemos la calidad y ese permanente sello de pasión por nuestra tierra”, señaló la Directora Ejecutiva de Asojersey.
Colombia, reiteró Quevedo Soto, tiene muy buena ganadería y eso se ve reflejado en la calidad de leche y carne, fruto de un trabajo hecho por los criadores en razas cárnicas y de lechería, de gran condición, un producto confiable, de gama alta y sano que los ganaderos le están entregando al mercado.
Las excepcionales calidades para leches y carnes colombianas en el corte que exija el público son la consecuencia de tener los bovinos en pastura, diferentes a las prácticas hechas en otros países en donde hay animales estabulados o semi-estabulados, sistemas de manejo totalmente diferente al que tiene Colombia en donde hay levante con pasto desde día cero, sinónimos de calidad, eficiencia y sabor, tan especial que atrapa.
Sin duda, hay vacas y ganados en general que engordan en libertad, animales sanos, bien tratados y felices que dan mejor calidad.
Es mejor tener atributo que hato
Las compras de carne colombiana siguen creciendo, hay nuevos socios económicos y un déficit en proteína a nivel global que hace pensar en el crecimiento del rebaño nacional, algunos hablan de llevarlo de 30 a 60 millones de cabezas, es decir, doblar el inventario para atender la demanda interna y la exógena.
En opinión de la Directora Ejecutiva de Asojersey lo verdaderamente importante no es crecer en número sino en eficiencia con lo que se cría en las fincas colombianas, reconociendo que desde luego en algún momento será necesario subir el volumen de bovinos, pero insistió que la transformación genética y esa combinación que hay en calidad de animales para entregar productos de mejor atributo es el camino que debe tomarse y eso conduce, manifestó, a hacer cruzamientos dirigidos y a echar mano del material que hay en el mercado mundial como semen de diferentes toros que muestran muy buenos números y aptitud, todo con respaldo genético, pero igual está latente la oportunidad de ampliar núcleos con embriones y la de comprar animales que ya vienen con trazabilidad genética.
Expuso que se tiene en el mercado el soporte genómico y paralelamente genómicas encaminadas a leches A2A2 que únicamente tienen la proteína betacaseína A2, desechando la proteína A1, la principal responsable de molestias en el aparato digestivo.
Apuntó que el mercado viene creciendo, pero dijo que lo real es que como productores nadie se puede quedar atrás, el tema remachó, es ir de la mano en ese crecimiento antes que buscar las formas de disparar el hato de manera desaforada, todo, dijo, pasa por progresar con sentido de mejorar genéticamente lo que se tiene en praderas para aumentar los rendimientos.
Buena respuesta con los ganados criollos
Los ganados criollos hacen también parte del mejoramiento genético y por eso es fácil ver Jersey por Blanco Orejinegro, BON, unas novillas espectaculares, igual Jersey con Hartón del Valle, mestizaje que ha dejado muy buenos resultados y la ilusión de una ganadería robustecida aprovechando la riqueza genética que equivale a adaptabilidad, rusticidad y aguante.
Asojersey termina el año de la mejor manera gracias a unos asociados que permiten llevar las banderas de la raza Jersey a nivel nacional. El 2025, apuntó Quevedo Soto, fue un periodo muy movido y Asojersey como asociación local también hace parte del Foro Latinoamericano Jersey, una escalera que va creciendo, escalafón presidido por Roberto Páez Muzzulini, a su vez presidente de Asojersey, seguido a ello la asociación hace parte de bureau que es la reunión mundial de la raza Jersey o en inglés del World Jersey Cattle Bureau, WJCB, presidida por Alison Gibb de Nueva Zelanda, sin embargo, ese Bureau, especificó Quevedo, tiene cinco vicepresidentes y una vicepresidencia la ocupa Colombia con el presidente de Asojersey, un posicionamiento que le ha permitido a la asociación crecer de una manera sabia, pero unida con las otras asociaciones.
Después de un ejercicio o reunión virtual del foro cada asociación compartió el cierre que obtuvo, logros y metas cumplidas. La gran conclusión es que trabajar unidos sirve para que a las asociaciones las vean más y por eso se busca ampliar las actividades en cada país, que tengan afinidad y el sello Jersey. El foro que se cumplió a comienzos de este año en Uruguay fue de máximo aprendizaje ya que entre tantas cosas permitió cambiar la imagen visual en las redes sociales, pero igual escalar y alcanzar un posicionamiento bastante interesante, hubo participación en Agroexpo la mayor vitrina de la ganadería colombiana y por segunda versión del evento se obtuvo el premio a la Campeona Suprema de la raza lechera adulta y en esta ocasión el galardón también fue para la Campeona Suprema Joven, un batazo grande para la raza y un orgullo para los criadores y en general para toda la familia Asojersey Colombia y para quienes con adeudo y fervor laboran en la asociación, básicamente mujeres atiborradas de conocimiento y amor por la ganadería, totalmente entregadas a sus núcleos de trabajo, todo bajo el sagrado techo Asojersey que inspira a lograr resultados de manera unida y sin vacilación.
Asojersey suma 120 asociados a nivel nacional, pero el número sigue creciendo dejando ver que la participación de la mujer es demasiado fuerte, no en vano desde hace dos años existe el programa “Mujeres Ganaderas” creado para formar a las féminas que no tienen el estudio o que no son profesionales del sector, pero que llegaron a la lechería sin conocimiento y hoy son personas capacitadas que ya saben y comprenden las cifras que deben llevar en esos hatos y la visión que deben tener en el entorno como mirar hacia donde va el mercado, talleres en donde igualmente se crean esos núcleos de trabajo en equipo lo que permite ver mujeres muy unidas trabajando en diferentes departamentos.
Es muy visible que Asojersey sed la juega por el tejido social y la inclusión, ello con actividades, foros y talleres vinculando nuevos procesos en donde se deja una huella de amor por lo que se hace y en donde se exacerba el sentido de pertenencia con el país, con el campo, un compromiso con relevo generacional, pero también con el planeta porque según Liliana Quevedo Soto, si no se construyen unas bases sólidas y no se cuidan los recursos que se tienen, la humanidad no sabrá de dónde saldrán alimentos más adelante, en síntesis, una cadena que une hombres, mujeres, niños, mayordomos, propietarios, agricultores y consumidores, una cadena fuerte que conlleva a trabajar unidos.




