Los colombianos y las comunidades andinas llevan consumiendo papa desde tiempos milenarios, según algunos conocedores la ubican entre 5.000 y 8.000 años antes de Cristo. Esta siembra fue muy común en Perú y parte de Bolivia, pero debido a la hermandad indígena se expandió por las américas y luego por el mundo, afianzándose como un producto esencial en la dieta de los distintos hogares en el globo.
Las primeras papas fueron plantas silvestres que fueron domesticadas por las culturas andinas las mismas que con el tiempo fueron haciendo selecciones para optimizar el cultivo y garantizar no solo buenas recolectas sino un producto cada vez de mejor calidad, un trabajo que se sigue cumpliendo a cabalidad en los tiempos modernos.
Las comunidades prehispánicas hallaron en la papa un gran alimento por sus propiedades y nutrientes, pero fue también importante en temas medicinales y hasta en rituales. No se puede obviar que los Incas y otros pueblos de los altozanos andinos fueron desarrollando época tras época nuevas variedades del tubérculo que pasaron duras pruebas en distintos tipos de altura y en diferentes entornos atmosféricos.
Para los indígenas de los Andes la papa fue un alimento, literalmente consagrado y un bien trascendental en la vida y el desempeño de las diferentes familias nativas. La expansión de la papa por el mundo se dio con el descubrimiento de América y fue llevada al Viejo Mundo en el siglo XVI, planta que no tuvo el mejor recibo, pero que con el correr del tiempo se transformó en un cultivo de gran importancia. Un ejemplo de adaptabilidad fue irlanda y muchos otros países europeos, pero los irlandeses le dieron gran valor por ser un alimento determinante en la dieta, de fácil cultivo y enormes rendimientos.
De Europa la papa se fue al continente asiático en donde prosperó, pues de hecho China es hoy el primer productor mundial del alimento. Actualmente la papa es una siembra obligada en casi todos los países del globo por ser un tubérculo versátil, con muchísimas variedades y múltiples usos en la cocina. Tanto en Colombia como en el mundo el cultivo de la papa es indispensable porque económicamente ayuda, socialmente es clave por el empleo que genera y se conoce como uno de los alimentos más importantes para la seguridad alimentaria.
La papa sigue escribiendo historia, es un producto básico de enormes características y uno de los grandes hallazgos con el descubrimiento, la conquista y la colonia que pasó de esa infaltable dieta de las comunidades andinas, la de imperios y sociedades indígenas de alta montaña en Suramérica a conquistar los más lejanos e increíbles rincones y elevaciones del planeta.
En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Colombiana de Productores de Papa, Fedepapa, Richard Augusto Sánchez Bernal, insistió en que en medio de los inconvenientes y los retos que sugiere el clima, la metamorfosis económica actual y las amenazas fitosanitarias, sigue apostándole en su administración al robustecimiento del sector que debe hacerse según sus criterios sobre pilares de innovación productiva y desde luego el progreso y la tranquilidad de los agricultores en Colombia.
El dirigente gremial reconoció que los paperos y los agricultores del país están experimentando un problema muy grande porque quienes se deciden por la siembra de papa están perdiendo entre 11 y 15 millones de pesos por hectárea, un fenómeno que se registra por el ingreso irregular de papa desde el Ecuador, pero también por el incremento de las importaciones del alimento y desde luego por unos crecimientos en los rendimientos y de área estacional en el país lo que hace que las pérdidas sean dramáticamente enormes.
En las cuentas del gremio se estima que Colombia puede cerrar el 2025 con 111.000 hectáreas de papa sembradas, una buena noticia porque crecerá la oferta, habrá abastecimiento y seguramente oferta exportable.
La papa, comentó Sánchez Bernal es un cultivo muy sensible a las enfermedades ya que durante décadas los productores han luchado contra la polilla guatemalteca, la gota de la papa, Punta Morada y otras generadas por hongos, bacterias, virus y nemátodos verbigracia, Tizón temprano, Tizón tardío, Rhizoctoniasis, Sarna Polvorienta, Verruga de la papa, pie negro y las conocidas pudriciones blandas que atacan tallos y tubérculos, impactando los cultivos, la calidad y los rendimientos, también se reportan el virus Y de la papa, virus X, virus del enrollamiento de las hojas y otros como el S, igualmente el A y el virus del moteado andino como también el del amarillamiento de las venas que deterioran la papa. Por otro lado, están los Nematodos del quiste y los agalladores que se manifiesta con agallas en la parte inferior o raíces, perturbando la absorción de nutrientes.
“Desde la federación estamos trabajando en diferentes áreas, una de ellas el tema de la genética de semillas y por eso a la fecha tenemos tres nuevas variedades que pueden salir hasta con un 40 por ciento menos de aplicaciones lo que implica menos costos de producción y por ende mayor rentabilidad para el agricultor”, declaró el Gerente General de Fedepapa.
Por otro lado, apuntó, los cultivos producen más que el promedio nacional, ayudando a que el plantador tenga más y mejor ingreso. En ese frente señaló el directivo trabajan más de 38 personas en campo, pero la agremiación espera que sean más en transferencia tecnológica, algo que ayuda muchísimo al agricultor a generar mayores ingresos y más sostenibilidad.
Cambio climático, un factor que obliga a trabajar más duro
No hay duda que las alteraciones climáticas que hacen impredecible el tiempo y que mandaron al traste los tiempos de verano o el régimen de lluvias, son amenazas que llevan a otras porque con la variación atmosférica están llegando nuevas plagas, fortaleciendo algunas y retornando otras, un problema que se ve también en animales e inclusive en seres humanos, un ejemplo la peste negra, un terrible antecedente en Asia y Europa en donde los sobrevivientes fueron pocos y quedaron marcados con la lóbrega imagen del doctor muerte.
El nuevo riesgo por asuntos climáticos, enfatizó Richard Augusto Sánchez Bernal, no es solo para papa sino para todos los cultivos, un fenómeno igual de temerario a nivel mundial, sin embargo, denunció, hay herramientas que desafortunadamente hoy no les están legando a los papicultores porque por citar un ejemplo, el gobierno nacional aporta cerca de 154.000 millones de pesos para seguros climáticos los cuales se van a cultivos diferentes a papa y por eso Fedepapa está muy comprometida con los agricultores para poder habilitar el tema de seguros paramétricos y climáticos destinados a los productores de papa y capturar parte de ese recurso en beneficio de ellos.
Medidas golpean el consumo de papa
El tema del consumo tiene preocupados a los agricultores de papa, pues ese indicador viene decreciendo a niveles de ocho por ciento en gran medida ocasionado por el impuesto saludable, un 20 por ciento adicional que se paga en el paquete de papas que comen los colombianos, entre otras tarifas que castigan duramente la demanda en menoscabo de los productores.
Por otro lado, Fedepapa está trabajando fuertemente para desmitificar el cuento que la papa engorda, algo que no es cierto y que llevó a generar una campaña muy fuerte en torno a los beneficios de la papa que tiene menos aporte calórico que otros acompañantes en el plato, cuenta con más fibra, presencia de vitamina C, es rica en potasio y es dueña de una serie de elementos que hacen que la papa sea mucho más benéfica, así como el acompañante ideal de todas las proteínas.
En Colombia hay bastantes variedades de papa, pero la producción nacional, dijo el Gerente General se concentra básicamente en cuatro que son Suprema, Suprema Pastusa, Diacol Capiro y otras.
El tema del contrabando, expresó el directivo, claramente es un riesgo y la preocupación de todos empezando por el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, del gobierno, de la Federación y de los agricultores, razón por la cual se trabaja en la guía de movilidad y en los cercos que se están implementando en diferentes partes de Nariño y el Putumayo.
Hoy manifestó el experto, es el momento de la agricultura y si Colombia no aprovecha ese instante de reavivamiento en donde todos tendrán que producir alimentos para reducir la dependencia de los grandes jugadores del agro y de las importaciones, habrá serios problemas en suministro y seguridad alimentaria. Con el cambio de modelo y antes con la pandemia, los países que habían arrasado con su agricultura tuvieron que volver a ella y la están sacando adelante por las necesidades que implica la seguridad alimentaria. El país reporta con beneplácito una oportunidad de oro para reanimar el campo, contar con seguridad alimentaria y generar oferta exportable.
“Completamente de acuerdo, nosotros tenemos todo el potencial y sobre todo la berraquera de todos los agricultores que trabajan día a día para que llegue ese alimento al plato, es decir papas a cada uno de los consumidores finales”, puntualizó Sánchez Bernal.
En materia de seguridad, afirmó el directivo, hay igualmente grandes desafíos porque deben hacerse mejoras para preservar la vida, los bienes y la tranquilidad de la población campesina que ve cómo el país volvió a épocas pasadas donde no se podía salir, había extorsiones en campo y donde los labriegos, como ocurre hoy, no podían pasar de ciertas zonas etcétera. Para el vocero es deplorable volver a esos periodos de violencia por lo que se espera, sean tomados de manera perentoria los correctivos con el fin de que se pueda trabajar tranquilamente y en paz en la ruralidad colombiana.
Las importaciones de papa no cesan
Un tremendo dolor de cabeza de los agricultores está relacionado con las innecesarias importaciones de papa, las que en un lapso ingresaron de manera irrisoria y en tiempos de complejidad cambiaria prevenientes de Países Bajos, Alemania y Bélgica, haciendo pensar que era una actividad de lavado de dinero porque el alimento llegó cuando era imposible traerlo por costos. Hace unos meses se hablaba de 80.000 toneladas de papa, pero el asunto sigue repuntando en desmedro del productor primario colombiano, al parecer un lío de nunca acabar.
En opinión del dirigente, contrario a contraerse, el fenómeno volvió a incrementarse después de que la federación ganó el pulso con la Comunidad Económica Europea en lo relacionado con procesos anti dumping, contexto que llevó a que fueran sancionadas varias empresas, bajando visiblemente la importación, pero el problema retoñó básicamente con papa de Bélgica, inconveniente que aumenta ya con otras empresas y por eso hay un proceso de revisión.
Uno de los llamados al gobierno nacional, expuso Sánchez Bernal, es la activación inmediata de salvaguardias mientras todo vuelve a la normalidad porque con ese comercio de papa procedente de Europa se está causando un gran detrimento a los paperos del país.
El problema, si no hay una contingencia con visos de emergencia se puede hacer más grande porque con ese tema geopolítico encima más los nuevos aranceles, todos están buscando a América Latina para poner producto, una nueva amenaza porque la región es desde todo punto de vista un mercado sumamente atractivo en todos los sentidos para los países industrializados que urgen llevar sus obtenciones en otras latitudes sin importar los efectos para la agricultura o la economía local, de todas maneras, razonó el Gerente General de Fedepapa, los cultivadores colombianos o latinoamericanos tienen también la oportunidad de internacionalizar los bienes, un asunto en el que se debe trabajar comprometidamente sin dejar de lado calidad, volumen, valor agregado, competitividad y sostenibilidad.
El país, dijo, necesita vigorizar el campo, aumentar la productividad y de manera audaz llevar producto nacional a Europa, a los países de la región y al Caribe, Hoy China como nunca está pidiendo productos agrícolas porque su población sigue creciendo, más de 1.400 millones de habitantes demandando agricultura y todas las formas de ganadería.
La Ruta de la Seda ayuda, pero Fedepapa ha identificado algunos mercados potenciales y paralelamente se trabaja con la agroindustria para ver de qué manera ella puede dar una mano al capturar parte de la sobreproducción con el fin de exportar en los lugares en donde están las grandes oportunidades.
La actividad papera es admirable y maneja unas estadísticas asombrosas, por ejemplo, de ella devengan su sustento 350.000 familias que le ponen el alma a lo que hacen, personas que mejoran con sus salarios la calidad de vida y hacen parte fundamental de un tejido social notable que abre oportunidades y mayores opciones de crecer.
Colombia suma 91.000 agricultores dedicados a la siembra de papa, personas tremendamente comprometidas con la actividad, que le meten el corazón a su trabajo para que llegue la papa al plato de los colombianos.
En crédito de fomento, apuntó Richard Augusto Sánchez Bernal, ya hay unas acciones interesantes toda vez que asignaron por parte del gobierno nacional más de 20.000 millones de pesos en el tema de crédito hasta con el tres por ciento efectivo anual de tasa, habrá también, dijo el Gerente, algunas condonaciones en términos de créditos e intereses, todo ese procedimiento a través del Banco Agrario de Colombia.
Por todo lo que está ocurriendo y va a ocurrir, se puede prever que con una mayor laboriosidad en el marco de un renacer agropecuario, el campesino y el productor rural necesitará mejores equipos, nuevos bienes de capital, más tractores, cosechadoras y todo lo que se traduzca en remozar el campo, ese entorno, subrayó el contertulio, hace que se generen los incentivos para poder adquirir herramientas y soluciones a menor costo porque los paperos y todo el agro en general necesita tecnificarse lo cual es posible por medio de los programas que saca el ejecutivo y que se espera se mantengan y crezcan para seguir con esa introducción de procedimientos técnicos así como con la adopción de maquinaria de última generación en donde son notorios los avances en rendimientos, ahorros y precisión.
Hay una realidad, el país pasa por algunas estimables dificultades, el mundo está indescifrable, costoso, imposible para muchos y cargado de beligerancia, a tal punto que se ha hablado de una tercera Guerra Mundial. Aun bajo ese contexto, el Gerente General de Fedepapa Richard Augusto Sánchez Bernal invitó al optimismo y a creer en Colombia que desde su punto de vista es un país de gente comprometida con lo que hace, con muchísimas capacidades y con ganas de salir adelante, un momento para tomar aire e invertir y consumir todo eso que Colombia produce.
“La papa de Colombia debe estar en los hogares de todas las familias, en el plato de la totalidad de habitantes en el territorio, ese producto amable y lleno de calidad que afortunadamente da la tierrita”, concluyó el señor Richard Augusto Sánchez Bernal.




